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El caso Aitana

Es un verdadero placer para nuestro Blog contar con autores invitados. En esta ocasión estamos felices de poder compartir la contribución de Silvia Alonso Guijarro. Silvia estudió periodismo en Valladolid con estancias en la “Université de Liège” y “Carlos III de Madrid”, actualmente trabaja como trainee en @amadeusESP. En su entrada analiza un aspecto de gran relevancia tanto para el derecho como para el periodismo: el manejo de los Derechos Fundamentales, como el derecho a la presunción de inocencia, por los medios de comunicación. La actualidad de este post es indiscutible en un país como España donde los términos jurídicos imputado, culpable, inocente, responsabilidad penal o política aparecen día tras día en los medios.

ASESINO. Le sentenciaron los medios by @silvialguijarro

Asesino, maltratador, violador… con estos atributos y, alguno más de la misma índole, los medios de comunicación definieron a Diego Pastrana, un joven de 24 años falsamente acusado de matar a Aitana, una niña de 3 años, hija de su compañera sentimental.

Y, claro, ¿usted qué pensaría si en la portada de un periódico lee el siguiente titular: “La mirada de un asesino de una niña de tres años”? Pues lo que todo el mundo… sin embargo, en este caso, los medios de comunicación se equivocaron.

A continuación, vamos a resumir los hechos para ponerles en antecedentes del famoso “caso Aitana”. Juzguen por ustedes mismos.

NYX El 21 de noviembre de 2009, la pequeña Aitana tuvo un accidente en un parque infantil de Tenerife cuando estaba al cuidado de Diego. Inmediatamente Diego llevó a la niña a un centro de salud y le diagnosticaron un leve traumatismo nasal. A partir de ahí, Aitana hizo vida normal hasta que tres días más tarde, al salir del colegio, empezó a vomitar y sufrió un desvanecimiento. Fue Diego, otra vez, quien la llevó al mismo centro de salud, pero en esta ocasión, el médico apreció signos de maltrato y abusos sexuales. Diego ya no volvió a su casa, le llevaron directamente al cuartel policial.

El día 26 la pequeña fallece tras una cuarta parada respiratoria. La historia ya estaba en los medios locales y nacionales que dieron por sentado desde el principio, la culpabilidad de Diego, quien pasó a disposición judicial acusado de homicidio y malos tratos.

Y entonces llegó la autopsia, y reveló que las lesiones podían deberse a esa caída accidental del parque. Diego quedó en libertad sin cargos, aunque estaba ingresado por una depresión. A los pocos días abandonó la isla debido al acoso mediático.

¿Qué le parece la historia? Seguramente que así contada de forma resumida, sin tantos dramatismos, ni imágenes, ni testimonios… no lo ve igual que si lo hubiese seguido por aquel entonces a través de los periódicos, la radio, la televisión…etc.

Y es que, en este suceso, la mayoría de medios de comunicación fueron “contaminados” y se hicieron muchas cosas mal. En primer lugar, se llevaron a cabo juicios paralelos en la mayoría de los medios. Estos juicios paralelos se refieren al conjunto de informaciones y al seguimiento que hacen los medios de comunicación social de un hecho sometido a investigación o enjuiciamiento judicial efectuándose una valoración ética y jurídica de la conducta de las personas implicadas de forma que los medios de comunicación ante la opinión pública ejercen el papel de juez, fiscal y abogado defensor, según los casos.

Además, a pesar de que en el cuerpo del texto de las noticias que se publicaron sí que se hablaba de “presunto” se evitó en los titulares. Así durante esos días pudieron leerse titulares tan impactantes como: “Novio, canguro y asesino” (ABC) o “Muere la niña que fue martirizada” (Diario de Avisos).

1024px-Msc_2008-Saturday,_09.00_-_11.00_Uhr-Moerk001_SaLos reporteros hicieron juicios de valor indebidos en sus noticias, crónicas, reportajes…etc., y se difundieron fotos que violaban los derechos fundamentales o las normas deontológicas del periodismo. Y es que como dice el refrán “una imagen vale más que mil palabras”, y en este caso en las fotografías se podía ver claramente al presunto autor esposado y acompañado por la Guardia Civil. Seguramente, la mayoría de las personas que viesen esas fotos sentirían que tenían delante a un culpable, ya que la foto hablaba por sí sola.

Es importante recordar que los códigos deontológicos periodísticos condenan los juicios paralelos y exigen al periodista que respete la presunción de inocencia, pero casi nada de esto se hizo en el “caso Aitana”.

Ahora, póngase por un minuto en la piel de Diego, ¿qué sentiría después de todo esto sabiendo que no es culpable? Le conocen en media España, su cara ha salido en diferentes periódicos, cadenas de televisión… no solo usted está sufriendo, su familia también.

El “caso Aitana” fue una cadena de acontecimientos desafortunados; desde el error médico a la hora de diagnosticar los malos tratos hasta la creencia generalizada por parte de la sociedad de la culpabilidad de Diego. Este hecho puso, una vez más, en tela de juicio el quehacer periodístico. Por este motivo, la mayoría de diarios y reporteros (aunque no todos), asumieron que quebrantaron el derecho de la presunción de inocencia.



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